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Este ejemplo de transferencia desde los sectores laborales hacia las empresas mega-mineras en las primeras medidas tomadas a semanas de asumir el gobierno del actual Presidente de los argentinos, Mauricio Macri, orienta los primeros pasos hacia la dirección política económica -por la que se inclina irreductiblemente-, a los fines de “resolver” la crisis heredada de la anterior gestión de gobierno.

Una de las frases que más me sigue impactando de Bertolt Brecht, es la que dice:Sobre todo examinen lo habitual. No acepten sin discusión las costumbres heredadas. Ante los hechos cotidianos, por favor, no digan: ‘Es natural’. En una época de confusión organizada, de desorden decretado, de arbitrariedad planificada y de humanidad deshumanizada… Nunca digan: ‘Es natural’, para que todo pueda ser cambiado.

Presidente Mauricio Macri y Eduardo Elsztain, accionista de IRSA, Austral Gold y Cresud

Presidente Mauricio Macri y Eduardo Elsztain, accionista de IRSA, Austral Gold y Cresud

Minería en Argentina

El gobierno empresarial de Macri muestra claramente en este sencillo ejemplo (que podrán verificar): la brutal transferencia de ingresos por parte de los trabajadores hacia empresas a las que se les entregan recursos públicos con rentabilidad superlativa en los últimos años y, su baja generación de puestos de trabajo y alto impacto ambiental, como las mineras.

Recordemos, que la actividad minera cuenta con un régimen tributario especial con excepciones sobre los impuestos a las ganancias, a la ganancia mínima presunta, al valor agregado, al cheque, a los derechos de importación y exportación, régimen de estabilidad fiscal y un compromiso federal que garantiza la no imposición de gravámenes y tasas municipales ni impuesto a los sellos provinciales.

Un ejemplo prueba estos beneficios: mientras las tarifas energéticas suben para toda la población, las mineras las mantienen congeladas.  O que hace apenas dos años, la mina Veladero pagaba 2.700 pesos al mes por usar millones y millones de litros de agua… El uso de las reservas de agua, el cumplimiento de la ley de glaciares, el impacto ambiental por explotación y sus eventuales accidentes -como fue el derrame de agua cianurada ocurrido en la mina Veladero-, comprometiendo la salud de los habitantes de la ciudad de Jachal, en la Provincia de San Juan, no implicó sanción alguna para la empresa por parte de las autoridades gubernamentales.

Pues bien, la decisión de Mauricio Macri de eliminar las retenciones a las exportaciones mineras, implicará una pérdida de 3.300 millones de pesos que el Estado dejará de recaudar cada año y, la posibilidad cierta que los beneficios de estas mega empresas, lejos de re-invertirse en el país, terminen girando sus jugosas ganancias hacia el exterior. (Infobae,13/02/2016)

Mientras el gobierno del “Ingeniero” muestra “signos benevolentes” hacia el gran capital, el costo de sus “guiños” hacia “futuras inversiones extranjeras” lo hace bajo la exacción brutal a base de tarifazos, ajustes y despidos masivos de trabajadores.

El ejemplo concreto de la concesión y la transferencia de recursos del estado hacia las mega-mineras proviene de los mismos trabajadores. El Gobierno precisó ahora que ha decidido no renovar 10.921 contrataciones representando un ahorro fiscal de $ 3.500 millones anuales (Ámbito, 5/4/2016).

Casualmente (como en este caso puntual), coincide la transferencia de dinero por parte de los despidos de trabajadores estatales en beneficio a las empresas mineras.

No se que piensa usted, compañera/o… ¡Las cifras son elocuentes!


  • Publicado en El Librepensador el 03/05/2016
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