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  • Publicado en El Libre Pensador el 21/10/2012)

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La presidente, Cristina Fernandez de Kirchner, en varias oportunidades ha enarbolado  su bandera sobre el desendeudamiento del estado nacional, como una contribución importante para el bienestar y futuro, tanto de la sociedad, como  del pueblo trabajador. En todos sus “relatos” (con la siempre impronta autoreferencial del gobierno “K”), aparece  la cruel realidad, que  intransigentemente  desea aguarle la fiesta “nacional y popular”, bajo la tozudez de contrariarla; azuzándolos, según acusa la presidente – y los arribistas amigos del poder de altos ideales inocuos-,  desde aquellos “medios de desinformación”,  quienes  arbitran el modo de tratar los temas más trascendentales, ”siempre” en confrontación directa con los dichos de la primer mandataria, según manifiestan. Dando a entender, que se trataría de un complot armado, por quienes no compartimos con los resultados que manifiestan desde el minúsculo círculo áureo del oficialismo. “La mentira y la desinformación de la Presidente es considerable y no debería permitirse que siga intentando instalarla como cierta”, afirma el articulista del diario electrónico, (urgente24.com, 18/08/2012), con quien comparto esta afirmación.

La deuda pública nacional es superior a la registrada en la década del 90…

En base a trabajos realizados, tanto por el Instituto para el Desarrollo Económico y Social Argentino(Idesa), como la Consultora Economía & Regiones, aportan datos significativos que nos revela que tan desendeudados estamos.

Idesa, recordó que “la Secretaría de Financiamiento del Ministerio de Economía mide parte de los pasivos que acumula el Estado nacional y según esa fuente se observa que:

–       “Entre los años 1993 y 2001, la deuda pública nacional fue –en promedio- del 39% del PBI”.

–       “En el año 2002, con la salida de la convertibilidad, el default, la pesificación asimétrica y la brusca caída de la producción, la deuda pública del Estado nacional subió hasta el 166% del PBI”.

–       “En el año 2011, la deuda pública  de Estado nacional descendió al 45% del PBI de los cuales el 42%, es deuda regularizada y el 3% del PBI es deuda todavía en default que no entró a los canjes”.

Sobre esto último, Idesa, apuntó que “resulta muy significativo que los U$S 11.000 millones de deuda que todavía permanezcan en estado de default. Luego de dos canjes de bonos, en los que se lograron imponer importantes quitas, todavía no se ha logrado regularizar la situación crediticia de la Nación. La principal consecuencia para la Argentina es que su acceso al crédito voluntario es muy limitado. Por eso. El Estado Nacional no tiene otro remedio que endeudarse con otros organismos de la administración pública”. Más adelante, veremos qué fácil es endeudarse con el banco central, a una tasa conveniente; sin la “espada de Damocles”, para devolver el péstamo …o no.

Economía & Regiones, precisó más sobre el tema del desendeudamiento argentino, a través de preguntarse si, “¿…la reestructuración bajó el nivel de deuda o disminuyó su peso en términos del PBI?”.

Si se compara el nivel de endeudamiento resultante de la reestructuración con el que había a fines de 2004 la respuesta es afirmativa, porque la reestructuración de deuda desendeudó a nuestro país. El stock de deuda cayó de US$ 191.296 (2004) a US$ 128.630 millones (2005) y el ratio deuda / PBI se redujo de 126% (2004) a 71% (2005).

Por el contrario, los resultados del canje de deuda no fueron tan formidables cuando la comparación se hace contra fines de 2001. En este caso el resultado es mixto. Por un lado el nivel de deuda bajó 10.9%; cayendo de US$ 144.453 millones (2001) a US$ 128,630 millones (2005).

Por el otro, la relación deuda / PBI aumentó 17 puntos porcentuales, de 54% (2001) a 71% (2005).

Esto ocurre porque, además de que se reestructuró sólo una parte de la deuda que entró en default 2001, el Gobierno Nacional siguió emitiendo deuda en 2002; 2003 y 2004 (entre el default y la reestructuración).

Por el contrario, el aumento del peso de la deuda en términos del PBI se debió, fundamentalmente, a la pérdida de valor que sufrió nuestra economía como resultado de la mega devaluación del 2002. (…)”.

Banco Central de la República Argentina, ¿técnicamnte quebrado?

Según nos informa Economía & Regiones, “El segundo ícono de la política de desendeudamiento tuvo lugar cuando se canceló voluntariamente (con reservas) la deuda total con el FMI por más de US$ 9.800 millones. El pago al FMI fue voluntario y realizado con Reservas Internacionales del BCRA, en una época en la cual el Tesoro tenía superávit y el Central acumulaba reservas.

Sin embargo, en términos estrictamente económicos, el pago al FMI no redujo la deuda, sólo produjo un cambio de acreedor. El Tesoro dejó de deberle al FMI y pasó a deberle al BCRA. Este cambio de acreedor fue positivo porque transformó una deuda con un organismo multilateral, con exigencias adicionales a las financieras, en una deuda intra-sector público.

En definitiva, el pago al FMI fue positivo porque se hizo con recursos genuinos y porque cambio favorablemente el acreedor, aunque no constituyó desendeudamiento. En el sentido de su definición más estricta, el pago al FMI no fue política de desendeudamiento.”

¿Qué recibió el BCRA del Tesoro Nacional? Un documento de promesa de pago. ¿Cuándo pagará el Tesoro Nacional su obligación con el BCRA? Probablemente nunca. ¿Qué ocurriría con el BCRA si asentara la pérdida en su contabilidad? Tendría que declarar su propia quiebra. Por lo tanto, mejor continuar mintiéndole a todos los tenedores de pesos”.

Como bien explica el diario la nación (07/08/2012), “con el gasto público creciendo a un ritmo del orden del 30% anual, el Tesoro no está escatimando fuentes de recursos. En julio, de hecho, el Banco Central (BCRA) contribuyó a financiar el gasto adelantándole $ 10.550 millones, esto es más de lo que le había dado en todo el primer semestre del año”.

“Según los últimos datos disponibles en el BCRA, el stock de adelantos transitorios al gobierno nacional creció el mes pasado a $ 84.530 millones”.

“De no haber sido por la reforma de la Carta Orgánica del BCRA que el Gobierno consiguió en marzo pasado, el Tesoro ya se habría incluso excedido en la cantidad de pesos que puede tomar del Central en todo 2012. De acuerdo con los nuevos límites, no obstante, el Gobierno todavía podría hacerse en lo que queda del año de unos $ 40.000 millones”[i].

Según, Federico Tesore, responsable de la consultora Inversor Global (IG), la lógica del mecanismo de endeudamiento del estado nacional, es fácil.El banco central le transfiere pesos al Gobierno para financiar los gastos excedentes. Y este último le da al banco un “papel” que dice que algún día el Gobierno le devolverá este dinero a la entidad financiera. El tema es que en realidad el Gobierno entrega este “papel” por un tema de formalidad, porque todos saben que el Gobierno nunca devolverá ese dinero. Tanto es así que estos “papeles”, que emite el Gobierno a cambio de los pesos, no tienen cotización pública. Es decir, no son bonos que, por lo menos, se pueden vender en la Bolsa, sino que son simples pagarés sin posibilidad de venderse públicamente…”.

Según IG, nos advierte:

“Pero esta novedosa “técnica” para financiarse gratis tiene algunas consecuencias. Por ejemplo, si nos tomamos el trabajo de contabilizar correctamente el activo del banco central nos damos cuenta que no es suficiente para pagar sus pasivos. Llegamos a esta conclusión, luego de registrar estos “papeles”, que le da el Gobierno al Banco Central al valor del mercado, es decir: AR$ 0”.

Y en números concretos, nos lo demuestra de siguiente modo:

“El banco central declaró un activo de AR$ 481.545 millones a fin de junio de este año. Ahora, como explicábamos recién, una parte de éste está compuesto por deuda incobrable. Ésta representa AR$ 126.314 millones del activo del banco central”. “Pero la realidad es que estos “papeles”, como dijimos, tienen un valor de mercado de AR$ 0, por lo tanto, el activo del banco central queda reducido a AR$ 355.231 millones”. “Por el otro lado, el pasivo que declaró el banco central fue de AR$ 435.802. Éste está compuesto por los billetes que hay en circulación, encajes en bancos y otros rubros que implican deuda del banco al público o empresas”. “Resumiendo, si el activo real del banco central es de AR$ 355.231 millones y el pasivo es igual a AR$ 435.802, esto quiere decir que éste tiene un patrimonio negativo de AR$ 80.571 millones”. “Salvo que alguien ponga el dinero que falta, esto quiere decir que el banco central está patrimonialmente quebrado”.[ii]

Roberto Cachanosky, en el sitio, Economía para Todos[iii], amplía más sobre las consecuencias de dichas políticas:

Al 29 de junio el BCRA declaraba tener U$S 46.348 millones. No voy a entrar en el debate de cuántas de esas reservas son propias y cuántas tienen deudas como contrapartida. Es decir, no voy a debatir si los U$S 46.348 millones son ciertos. “El dato relevante es que con esas reservas, aún siendo truchas, el Central tiene que respaldar todos los pesos en circulación, los encajes bancarios y la tonelada de Letras, Bonos y pases que emitió (deuda de muy corto plazo). La suma de esos tres elementos se conoce como base monetaria amplia, es decir, el mismo concepto de base monetaria amplia que en los 80. “Si uno divide la base monetaria amplia por las reservas declaradas por el BCRA, la relación indica que por cada dólar de reserva (aún truchas) el Central tiene $ 7,97 de pasivo en base monetaria amplia. En enero de 2010, cuando asumió Marcó del Pont, esa relación daba $ 4,29 por cada dólar de reserva.” Por supuesto que esto no quiere decir que el dólar tenga que terminar valiendo AR$ 8 como sugiere este cálculo”.

Los Pasivos ocultos

Idesa, sumó más interrogantes al des-endeudamiento expuesto por  Cristina F. De Kirchner, afirmando que “lo más preocupante son los pasivos ocultos del sector público nacional. En materia previsional se destacan los cientos de miles de juicios por no respetar la movilidad y los compromisos asumidos con los 2,6 millones de personas que obtuvieron una jubilación sin haber hecho aportes a través de las moratorias.

La degradación del sistema estadístico público impide hacer cálculos precisos, pero seguramente entre ambos compromisos se acumulan 10% de PBI adicionales de deuda.

La contabilidad pública tampoco registra los pasivos asumidos como consecuencia de la estatización de empresas. Entre las más gravosas para el erario público se destacan YPF, Aguas Argentinas y Aerolíneas Argentinas.

Sólo YPF implica una demanda, por parte de sus propietarios españoles, por otros U$S 10 mil millones o sea otros 3% del PBI. También habría que contemplar la masiva incorporación de “empleados” públicos para satisfacer intereses políticos o personales.”

Para finalizar, Economía & Regiones, profundiza en la relación Deuda/PBI:

La disminución de la relación Deuda/PBI está sobredimensionada porque en el numerador la deuda en pesos se ajusta por CER (1), que es menos de la mitad del aumento de los precios implícitos de los bienes y servicios del PBI del denominador. Este desfasaje, que contribuye a reducir artificialmente el peso de la deuda, se corregiría incorporando el “default” del CER en el numerador.

Según los datos oficiales en la actualidad la relación Deuda / PBI es de 42%. Sin embargo, si ajustamos la deuda en pesos del nominador con la misma inflación con que son ajustados los bienes y servicios del producto del denominador, la relación deuda / PBI sube hasta 52%.

Paralelamente, si valuamos esos bienes y servicios del producto al dólar paralelo, el peso de la deuda en relación al PBI trepa hasta 57%, lo cual supera por 3 puntos porcentuales a la relación deuda / PBI de fines 2001 (54%).

En pocas palabras, la reducción del peso de la deuda que se logró con “esta” política oficial de desendeudamiento es inferior a lo que muestran las estadísticas oficiales en 15 puntos porcentuales. No obstante, una relación deuda / PBI de 57% no es mala en términos internacionales…”

“En el último stock de deuda 2011 hay varios ítems “pasados por alto” que contribuyen a minimizar el stock nominal de endeudamiento y su peso sobre el producto:

Por ejemplo entre estos ítems se debería tener en cuenta la estatización de empresas y el incumplimiento de contratos, que originan reclamos y procesos judiciales que probablemente devenguen obligaciones de pago.

En este sentido hay juicios ante el CIADI de firmas y grupos que reclaman indemnización por estatización de sus empresas o incumplimiento de contratos de tarifas de servicios públicos, concesiones u otros (Repsol, Marsans, Grupo Suez, y otros).

Paralelamente, también habría que considerar deudas previsionales que no son computadas como la potencial deuda por juicios de movilidad jubilatoria5 y por la ley del 82% vital y móvil.

A su vez, en el stock de endeudamiento habría que computar deuda por energía e infraestructura, dos sectores en los cuales ha habido un gran deterioro estructural y hacen falta importantes inversiones, que debieran ser encaradas de aquí a la finalización del presente mandato hacia fines de 2015. Dado que en ambos sectores el Estado tiene un rol muy activo, es lógico computar el financiamiento de dichas obras como endeudamiento del sector público.

En este sentido, proyectamos que estas inversiones son efectuadas en los próximos 3 años y calculamos el ratio deuda / PBI en 2011 (trayéndolo a valor presente) y en 2015.

Si incorporamos a la deuda todos los ítems no contabilizados y que se debieran computar, el stock de deuda ascendería al 78.5% en 2011, duplicando casi el dato oficial de 42%”.

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[ii] Inversor Global, 18/08/2012

[iii][iii] Citado por IG, 18/08/2011

(1) Coeficiente de estabilización de referencia. Es un índice de ajuste diario, el cual es elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este indicador refleja la evolución de la inflación, para lo cual se toma como base de cálculo la variación registrada en el Indice de Precios al Consumidor (IPC), el cual es elaborado por el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos). El CER tiene su origen luego de la “pesificación” de créditos y deudas en moneda extranjera establecida por el gobierno mediante el Decreto N° 214/2002.

Otras Fuentes: Diario Perfil, urgente24.com

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