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Represión policial

Represión policial

Levantarse todos los días, es el tributo mas grande que puede uno dar a la esperanza como apuesta.  La vida suele probarnos  en situaciones límites, siendo estas mismas, quiénes nos interpela: qué, quién y cómo somos en esos instantes.

¿Qué es esta refriega diaria para sobrevivir, ser y actuar?

Varias veces me lo he preguntado y, otras tantas, las respuestas a este enigma faltaron a la cita; sin previo aviso, mi espíritu sediento de razones desmayó en imprevisto engaño.

Aunque verdad de perogrullo, el compromiso intrínseco hacia la existencia misma, propulsa al ser vivo a enfrentarse a lo letal. La pelea por su propio espacio, torna por momento en relativa crueldad de sus actos. ¿Qué línea indivisa señala fronteras marcando ubicación exacta de las cosas? La lógica  de todos los seres vivientes esta en no ser su opuesto… la muerte.

He aquí el verdadero cogollo misterioso que nos para “frente a frente” a la brutalidad biológica (y social). También es cierto que para crecer y desarrollarnos, necesitamos el espacio vital para “ser”; la contrapartida dialéctica  ahoga o nos torna raquítica nuestra esencia como tal. La naturaleza posee sus tiempos y sus reglas de juego, de la que participamos sin excepción y sin respiro, en mutua transformaciones.

El tiempo y el espacio: dos planos inherentes en donde la materia se mueve. Nuestra condición humana y de ser vivo, lejos de escapar a estos dos planos,  agrega el factor interactivo social, como razón de nuestra relación con los “otros”.

La ubicación y “recursos aleatorios” van delineando nuestro comportamiento a la sazón, de vivir y desarrollarse. Como en la materia, cada espacio ocupado, no puede ser compartido simultáneamente; quien la ocupa –y es vital-disminuye o hace fenecer la vida en la otra, transformándose en la lucha por vivir o morir de manera encarnizada.

Estos procesos dialécticos, son la lógica irreductible de todo comportamiento de la naturaleza misma. Algunas acciones parecen “a vista”, ir a contramano de lo antes dicho, es decir: se manifiestan solidarios en vez de oponentes. Claro esta, que esa comunión se debe a intereses momentáneos y comunes para la supervivencia; necesarios para su desarrollo. La unidad de “acción”, para ello, se logra en la medida de aunar fuerzas suficientes y afines que sorteen obstáculos, que por sí solo no lograrían. Cierto es,  que esta no se hace por  simple solidaridad sino, en tanto y en cuanto la “amenaza” de uno de estos componentes (solidarios) por parte de su ocasional  par comience a manifestarse, la lucha por la “existencia” se tornará entre ellos vital.

Las distintas estructuras “regulatorias”, o esferas donde dirimimos estas cuestiones, pueden ser “consensuadas” o “arbitrarias”; dependiendo de ello, la comunidad de actores intervinientes y sus relaciones. También es cierto, que estas “reglas” de comportamiento serán impuestas por una porción dominante a beneficio de poder ser controlada la disputa por parte de esta, en tanto y en cuanto, sirva para su desarrollo….o status (dominante).

La lucha por el desarrollo, también se manifiesta  en lides permanentes por la crisis de estas “reglas regulatoria” que obstaculizan el avance de aquellos que necesitan vitalmente proyectarse.

¿Cuándo se logra esto último y de que depende?: del grado de madurez y, de la fuerza cuantitativa y organizativa necesaria en sortear la “barrera” a vencer sobre aquellos que detentan el privilegio dominante. Es un proceso dinámico no lineal y de permanentes revoluciones: los dominados pasan a dominantes bajo otra configuración, y los desplazados (o, vencidos), se integran  a este naciente sistema,  feneciendo (o diluyendo) su antiguo poder.

No es adaptación, sino crisis continuas.

La “adaptación” implica pasividad permanente y, sumisión  a una sola “regla de juego” impuesta y  arbitraria en un solo status: el dominante. Desconoce el desarrollo vital como proceso. Se dogmatiza y anquilosa su forzada estructura; es incapaz de liberar fuerzas, “contiene”  la superación y el desarrollo, de forma artificial degradando su proceso en rancias conductas manifiestas. En el caso social de la persona, la verdad se torna cínica;  la perturbación y presión imparable. La caldera contenedora de este sistema, se transforma en chatarra vieja para la explosión incontenible de fuerzas que bregan ser liberadas, haciendo añicos la “adaptación” creada.

Para el desarrollo material, los sistemas son medios: utiliza el que le sirve para propulsarse y lo descarta a medida que  va ahogandose.

La adaptación, contiene fuerzas; el desarrollo, las libera.

Todos los actores naturales influyen entre sí en el comportamiento dialéctico general: es la esencia misma del ser, de la materia…

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  • Publicado en El Libre Pensador 03/05/2013
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