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Hoy en día, el trabajo de constituir una nación geográficamente ya se ha completado. La ciencia actuando dentro del sistema capitalista, ha dejado de reconocer límites. Nos preguntamos: ¿ Qué nuevos horizontes miraremos ahora? ¿Dónde se hallan las nuevas oportunidades? ¿Qué nos espera en adelante a nosotros y a nuestros hijos?. Las fronteras del futuro, se encuentran en un tubo de ensayo y en los beneficios de las grandes industrias.

La Doctora Vandana Shiva, activista y líder ecologista, afirma que “las corporaciones no son personas, del mismo modo que no piensan en la gente que trabajan para ellos. Creen que es legítimo desarrollar tecnología suicida. Los granjeros no pueden sembrar semillas modificadas, porque se destruyen en sí misma mediante un gen suicida. Además, estos granos están diseñados  para producir   cosecha para una sola temporada”. Imputa a las corporaciones de estos productos como “mentes verdaderamente crueles”. Finalmente sostiene, que “la guerra contra la evolución está en consonancia con los beneficios económicos para estas empresas exclusivamente”.

Vandana Shiva

Vandana Shiva

El caso Chakrabarty y el comienzo del patentamiento de la vida

En 1873, Louis Pasteur patentó en Estados Unidos un cultivo de levadura sin que alguien pusiera objeción alguna. Un siglo más tarde, un investigador norteamericano depositó en la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos una solicitud que desataría un intenso debate, pues se trataba de una “invención viva”

En 1972, el microbiólogo Chakrabarty, llenó una solicitud de patente asignada a General Electric Co.

La invención del microbiólogo, consistía en la creación de una bacteria (del género pseudonomas) conteniendo por lo menos dos plásmidos, cada uno de estos con su capacidad degradativos de hidrocarburos. Vale decir, Chakrabarty, descubrió un proceso por el cual cuatro plásmidos* distintos, cada uno capaz de degradar cuatro componente de petróleo, pudieran transferirse y mantenerse estables en materias pseudonomas, las cuales por sí misma no poseen la capacidad de degradar el petróleo. El microbiólogo, creó con ingeniería genética, na bacteria capaz de degradar el petróleo crudo.(1)

La oficina de Patente y el gobierno de Estados Unidos, rechazó este supuesto invento, aludiendo que los “estatutos de las patentes no cubren a seres vivos”

Tanto General Electric Co. como Chakrabarty recurrieron a la apelación de la Cámara de EEUU; para sorpresa de todos y por mayoría  anularon la decisión de la oficina de patentes.

Jeremy Rifkin, fundador de Tendencias Económicas (FOET), comentando en un reportaje para un documental, aquella actitud de la Cámara de EEUU anulando la decisión de la Oficina de Patentes dijo: ” Básicamente la Cámara interpretó que este microbio se parece más a un detergente o reactivo, que a un caballo o a una oveja. Me río, porque esta gente no entendía de biología básica. A ellos (los integrantes de la Cámara de EEUU) les parecía una sustancia química básica: de haber tenido antenas, ojos o patas, nunca podrían haber sido aceptado como patente”.

Jeremy Rifkin

Jeremy Rifkin

La Oficina de Patentes apeló, pues estaba muy claro que en los estatutos prohibía taxativamente patentar a seres vivos.

Rifkin, recuerda que “mi organización presentó un escrito en defensa del Gobierno de los EEUU. En nuestro argumento aludíamos que si se permitía patentar ese microbio, significaría que las corporaciones serían propietarias de vida sin ninguna sanción pública, ni objeción de parte del Congreso”.

La Corte Suprema estadounidense se expidió en el caso Diamond Vs Chakrabarty el 16 de Junio de 1980, bajo el argumento que el invento era patentable “puesto que es el producto del ingenio humano y que al tener una utilidad clara, es susceptible de ser autorizado su título como tal”.

Todos hemos oído hablar del anuncio de que hemos conseguido averiguar el mapa del genoma humano; lo que la mayoría de la población desconoce, es que en estos momentos se está produciendo una carrera entre compañías biotecnológicas y científicas para encontrar el “tesoro” dentro de ese mapa.

“La joya es el gen principal que compone la raza humana”, afirma Rifkin, quien continúa describiendo que “cada vez que se encuentra un gen, se aisla; las compañías biotecnológicas reclaman la misma como propiedad intelectual: como el gen del cáncer de pecho, el gen de la fibrosis quística y, así uno y otro

genetica

El economista advierte que “si la comunidad global permite que se realice esto, en menos de 10 años un puñado de multinacionales serán  los propietarios directos o, mediante las licencias, de los genes que componen  nuestra especie”. Denuncia también que “ahora están empezando a patentar los genomas de todas las criaturas del planeta”.

En la era de la biología, la política irán a organizarse entre aquellos que creen que la vida tiene un valor propio y, por lo tanto, deberemos escoger tecnologías y escenarios comerciales que representen ese valor de calidad; gente que pensará a la vida como mera utilidad económica o algo utilizable, en donde también convergerán los que crean que hay que dejar que el mercado sea el árbitro general de la era biológica“, finaliza el sociólogo y economista, Jeremy Rifkin


*Plásmidos: pequeños fragmentos circulares de ADN, están presentes prácticamente en todas las células bacterianas. Contienen de 2 a 30 genes. Algunos tienen la capacidad para incorporarse o salir del cromosoma bacteriano. http://www.botanica.cnba.uba.ar/Pakete/3er/LaCelula/Plasmidos.htm

(1) Catarina.udlap.mx (Capítulo 2)

 

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