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El diez de Diciembre de 1983, asumía como primer Presidente – post dictadura militar- , Raúl Ricardo Alfonsín. Por entonces, el preámbulo de la Constitución Argentina, sonaba esperanzador para el pueblo argento, en labios del flamante mandatario radical: se había alzado victorioso en la contienda electoral del 30 de Octubre del mismo año, denunciando la complicidad del PJ  con los militares de entonces, a los fines de que estos últimos no fueran juzgados.

El 30 de Diciembre del 2013, el gobierno nacional, festejó los treinta años de aquel acontecimiento, con “baile  y cotillón” incluído…

No vería mal la fiesta, si en todo este tiempo se hubiese plasmado gran parte de la esperanzas de aquellos días…ahora, dar rienda suelta al festejo, encima, en medio de policías auto-acuartelados, saqueos, decena de muertos y, una gran proporción de la sociedad crispada por estos hechos… es, por lo menos, inoportuno; tal vez, hasta podría tornar provocativa, para aquellos que aún están llorando pérdidas (víctimas y materiales), de tamaña manifestación.

Si algo faltaba para plasmar blanco sobre negro, fue lo ocurrido ayer. Por un lado, el gobierno con sus invitados ex Presidentes (con artistas oficiales incluidos), festejando; del otro, pueblos de provincias desprotegidas, marcadas a sangre y fuego, por una violencia en el accionar de algunos (de los tantos) robos llamativamente organizados y, en algunos casos, bajo “zonas liberadas (por algunos de los policías que participaban  en la solicitud de un aumento salarial, según denunciaron algunas autoridades provinciales).

Luego del cambio de Gabinete realizado por La Presidente, hace algunas semanas,  aún no se sabe que medidas políticas y  económicas implementará este nuevo gabinete.

Lo que se aprecia desde entonces al día de hoy, es un desgaste prematuro del Ministro Capitanich, a partir del primer incidente ocurrido  en la Provincia de Córdoba.

Del Ministerio de Economía, más allá de “ratificar el modelo”, tanto la sequía de reservas del BCRA, el aceleramiento devaluatorio oficial de la moneda  y, los aumentos inflacionarios, son en la praxis, las aristas más importante que logran visualizarse por el momento. En cuanto a anuncios concretos emanados del ministerio comandado por Axel Kicilof, sobran las horas de conjeturas de economistas de todas las visiones clásicas, que de parte del propio ministro.

La irrupción de los episodios de estos días, estarían marcando  el síntoma de descomposición social y, el llamativo silencio (o negación) por parte del gobierno, su limitación a dar respuesta concreta a los mismos.

Son muchos problemas que se van acumulando hace varias semanas sin tener respuesta oficial y, donde el “relato” quedó sepultado por los acontecimientos que se vienen viviendo día tras día.

Escuché el comentario de un comunicador social decir que los policías lograron a “punta de pistola y bajo una sociedad en vilo”, aumentos de salarios básicos extremadamente mas altos que la de un médico, docente u otro trabajador.

Los trabajadores somos mayoría; con unidad, lucha y programa político concreto, lejos de “tener al pueblo en vilo”, podríamos albergar y proteger al mismo, porque no tranzamos con los mayores saquedores del País…los combatimos.

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