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Por: Ricardo D. Sabbatini (Especial para MadrynAhora)

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Las últimas declaraciones efectuadas por Jorge R. Videla, en la entrevista realizada a la revista española (cambio 16), refleja: descaro, tratando de sermonear que la “pérdida de relevancia en materia de derechos humanos”, es sólo por “la maraña de negociados”; cobardía, en no asumir su papel histórico de responsable principal del genocidio más grande perpetrado en nuestro país.
Hace unos días (16/03/2013) falleció -estando bajo arresto domiciliario en el tradicional edificio Cavanagh-, quien fuera la mano derecha de Videla en los destinos económicos de la dictadura, José A. Martinez de Hoz. Fue este último, quien coaccionó su política económica bajo la bendición irrestricta del dictador y su junta terrorista de estado: legó sobre las espaldas de varias generaciones de trabajadores/as (presentes y futuras) de argentinos/as, la fraudulenta e insufrible deuda externa; sustituyó la industria nacional -con el consecuente desborde del desempleo- por la invasión importadora indscriminada; la“timba” financiera, carcomió irreductiblemente el desarrollo del valor: el trabajo; colaboró en la “entrega” de empresarios y represión a trabajadores/as, dejando en manos de los sicarios oficiales de entonces la descarga irracional de sus atrocidades.

La época del autodenominado “proceso de reorganización nacional”, tuvo su correlato en la mordaza aplicada al periodismo crítico: vía coacción, desaparición o autocensura.
El 24 de marzo próximo habrá en distintos puntos del país, movilizaciones y actos. El motivo es recordar el tristemente día del último golpe de estado militar, acaecido en 1976, y el terrorismo de estado, como instrumento de opresión en salvaguarda de la puesta en marcha del plan de liberación de capitales. También participará el colectivo, Encuentro Memoria Verdad y Justicia, quienes incluirán también, el cese de la criminalización a dirigentes sociales y sindicales, a través de la anulación de lo que denominan “proyecto X”.

Videla, “un mediocre con poder”
En la última entrevista a Videla – desde la cárcel de Marcos Paz: lugar donde purga sus condenas de lesa humanidad y otras-, que le realizó Ricardo Angoso (periodista de Cambio 16), el jefe del primer gobierno de la dictadura militar (1976-1983), instó a que “sus camaradas de “58 a 68 años, que aún estén en aptitud física de combatir”, se armen “nuevamente en defensa de las instituciones básicas de la República” para enfrentar a la “presidenta Cristina y sus secuaces”. Además, tildó de “simples panfleteros” de aquellos años, al matrimonio Kirchner.
Las arcaicas bravuconadas del reo octogenario, no generaron en los medios periodísticos, políticos y sociales, más reacción que la de una triste nota. Sin embargo, hubo algunos cruces y repudios hacia el hedor que despiden siniestros personajes, como en el caso de este tirano.
El ex jefe del ejército y actual embajador en Costa Rica, Martín Balza, respondió a las manifestaciones últimas realizadas por Videla, como “pusilánime”: por “permitir” y “reconocer que se hubiese cometido delitos de asesinatos, robo de niños y desapariciones”; del que el mismísimo opresor “nunca se hizo cargo”. Remarcó en sus declaraciones, realizadas por estos días hacia una radio de Buenos Aires, que además de “ser (Videla) responsable de delitos perversos”, fue un “mediocre con poder”.
Graciela Fernandez Meijide, ante la pregunta periodística sobre los dichos de Videla, comenzó diciendo que, “parece un chiste. Ni siquiera fue (Videla) capaz de asumir todas las responsabilidades. Siempre sostuvo que todo se hizo bien y que si hubo errores fueron excesos, trasladándole la responsabilidad a sus subordinados”. Argumentando luego, ”(…) una figura así queda como cobarde y desleal. Por ahí me equivoco, pero el golpe del ’76 tuvo un escenario político muy distinto al actual. Estaba la guerra fría y Estados Unidos necesitaba que los ejércitos nacionales detuvieran el avance de Cuba en el continente. Hoy no tendría ningún apoyo porque los empresarios están chochos con el Gobierno, no tiene apoyo sindical o de la derecha peronista y no hay en la sociedad un pedido semejante”. La ex integrante del FREPASO remató su declaración afirmando que “son pedidos de un viejo choto, para ser claros”.
La vice presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa Roizimblit, deploró que “todavía haya revistas que quieran publicar este tipo de notas”. “(…) No vale la pena que la gente lo escuche”. Agregó entusiasta que “(…) las Abuelas estamos muy contentas de que podamos juzgar y condenar a todos ellos (…), porque antes de que se declararan inconstitucionales las leyes de Obediencia Debida y Punto Final no solamente habían sido liberados los que obedecieron órdenes, sino aquellos que las dieron”.
En la agrupación HIJOS señalaron que la mejor respuesta será “llenar la Plaza de Mayo el próximo 24 de marzo, cuando se cumplan los 37 años del golpe de Estado”.

Joe, “el aceitoso”
José A. Martinez de Hoz -“Joe”, lo apodaban los íntimos-, descendiente de familia patricia y traficante de esclavos. Bisnieto del fundador de la SRA (Sociedad Rural Argentina) y del Jockey Club. Perteneciente a una de las familias de grandes fortunas de nuestro país.
El presidente Julio A. Roca, agradeció el “gesto” de los Martinez de Hoz por el respaldo y provisión a la llamada “campaña del desierto”, con territorios al sur de Buenos Aires que, adosados a la inversión en campos (rédito del negocio esclavista), sumaron un total de 2.500.000 hectáreas.
José Alfredo Martinez de Hoz (José Alfredo III), nació en Mar del Plata en 1925. Se graduó con las máximas calificaciones en derecho y se especializó en derecho agrario en Italia, luego de pasar por la Universidad de Cambridge.
La diversificación de los negocios familiares, comenzó a ser gestionada por “Joe”, que incluían rubros: eléctrico, acero, petróleo, Ingenios azucareros y seguros.
Su amplio CV, incluye haber sido directivo de: Petrosur, Acindar, Edificadora, La Buenos Aires Compañía de Seguros, Compañía Italo-Argentina de Electricidad, financiera Rosafín, The Western Telegraph Co, Pan American Argentina, Constructora Colombus Argentina y Paraná Seguros. Presidente del Centro Azucarero Regional del Norte y miembro del CEA (Consejo Empresario Argentino). Ministro de Economía de Salta, durante la llamada “Revolución Libertadora”; Secretario de Agricultura y Ganadería, para luego ser Ministro de Economía del presidente, José María Guido.
En la acería de su propiedad, ACINDAR, Martinez de Hoz comenzó en el año 1975 a implementar un ensayo – que se haría recurrente bajo el gobierno de facto-, de represión contra los obreros catalogados de “guerrilleros urbanos”. Para ello, contó con matones a sueldo reclutados desde los sindicatos burocráticos, tropas del ejército y policías, atreviéndose a tomar literalmente la ciudad de Villa Constitución (Provincia de Sta. Fe), bajo métodos de razzias, secuestros, detenciones y asesinatos. El sindicato metalúrgico que lideraba en la región el sindicalista clasista, Alberto Piccinini, fue el principal blanco de operaciones de estos esbirros.
El fraudulento negociado -estatización de pasivos e inmediata “nacionalización” a exorbitantes valores de mercado, bajo crédito externo -, de la Compañía Italo-Argentina de Electricidad (CIAE), cuyo director era el mismísimo Joe; ha representado el caso emblemático que marcó la época . La espúrea transacción se realizó bajo su órbita – luego de renunciar a los cargos directivos de ACINDAR y CIAE -, como ministro de economía y la complicidad de funcionarios del momento como, Juan Aleman (Secretario de Hacienda) y, Francisco Soldati (director del Banco Central).
Este fraude fue tan burdo, que hasta un alto funcionario de economía pagó con su secuestro y posterior desaparición, la negativa de no avalar la operación. Su caso es aún objeto de investigación judicial; se llamaba, Juan Carlos Casariego de Bel. (Para  detalles ver: http://memoria.telam.com.ar/noticia/maria-casariego–testimonio-clavel-en-la-causa-vergez_n1845).
José Alfredo III (Joe), siguió con el precepto de su linaje de acumular “brillo” a costa de sangre, como otrora lo hiciera su tatarabuelo.
El día 4 de Septiembre del 2006, se reabrió la causa sobre el secuestro extorsivo de Federico y Miguel Gutheim, del que fue acusado y procesado bajo arresto domiciliario, el ex ministro de economía.
De acuerdo con la investigación judicial que se había cerrado bajo el indulto (decreto 2745) concedido por Carlos Menem, Martínez de Hoz estuvo en Hong Kong en 1976 y allí se enteró que un grupo de empresas de ese país estaban molestas por el incumplimiento de un contrato de exportación de algodón que sostenían con la firma Sadeco (de propiedad de los Gutheim).
Vuelto a Buenos Aires, el entonces ministro de Economía comentó la situación en una reunión de gabinete.
Pocos días después, el 5 de noviembre de 1976, Federico y Miguel Gutheim fueron detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional ante un decreto (2840) firmado por Videla y Harguindeguy. Decía la resolución que “la actividad de los nombrados atentaba contra la paz interior, la tranquilidad y el orden público y los permanentes intereses de la República”.
Los Gutheim llevaban dos meses presos cuando llegó a Buenos Aires una delegación de comerciantes chinos para reunirse con ellos. Entre el 10 y el 13 de enero, los detenidos fueron trasladados cuatro veces desde la prisión, para negociar con sus presuntos acreedores.
Los acompañaron, tal como consta en las actas notariales, ratificadas por el escribano Félix Oks. Las reuniones se desarrollaron en las oficinas de Sadeco con la presencia de policías y de representantes de firmas tales como Dreyfus y Co., Gordon Woodroffe and Co., Far East Ltd. Hong Kong, Hong Kong Spinners Ltd. y Nan Fung Textiles Ltd., que llegaron al país invitadas por el Ministerio de Economía. También participaron funcionarios de Comercio Exterior como Agustín Jaime Pazos y Horacio Rodolfo Vega, un representante de la Secretaría de Comercio Exterior y un escribano, que labró actas. Según esos documentos, no se llegó a ningún acuerdo y los Gutheim “le agradecieron al gobierno militar la posibilidad de llevar a cabo esas negociaciones”.
El 6 de abril de 1977, padre e hijo fueron liberados.
Si bien Martínez de Hoz no firmó los decretos, se lo imputó por el interés evidente que tenía en esas negociaciones con detenidos a disposición del Poder Ejecutivo.
Varias causas contra el ex funcionario lograron abrirse a la investigación, hasta que la muerte reciente de “Joe” arrebató su vida, librándolo del escarnio.
El cínico y cobarde asesino de Videla, posee tanto la oportunidad, como el desenfado de decir lo que le plazca en vida…Lamentablemente, decenas de miles de personas (niños y jóvenes en su mayoría), desaparecidas y muertas por el régimen mas sanguinario que nos ha tocado vivir, jamás la tuvieron.
Para aquellos pocos que se beneficiaron abultadamente bajo el paragua económico que celaba el recientemente fallecido, Martinez de Hoz, habrá millones de trabajadores argentinos que sabrán con el tiempo arreglar cuentas con la historia…

Fuentes:

Diarios: Perfil/La Nación/Página12/Infobae/Diario Uno
http://www.telam.com.ar
http://www.aldorso.com.ar
Gente de Medios

  • Publicado el 24/03/2013 en:
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