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Por: Ricardo D. Sabbatini (Especial para MadrynAhora.com.ar)

 

Históricamente la península coreana posee una vasta vida milenaria (desde aprox. 2300 años ac), Nuestro interés es centrar la mirada en el periodo que va desde el movimiento independentista de Corea (1910-1945) bajo  ocupación japonesa y  posterior derrota de Japón (1945) en la contienda mundial, con el consecuente  reparto entre las superpotencias ganadoras en la división de Corea; creando de este modo, dos  estados diametralmente opuestos. También abordaré la génesis en  la  conformación geopolítica entre ambos Países y sus múltiples conflictos. La razón insistente  de Corea del Norte en el desarrollo de su plan nuclear,  amenazando permanente a EEUU y países aliados en la aplicación de ataques con armas nucleares.

 

La península coreana, con alrededor de 3200 islas, una extensión de 1000km (de norte a sur) y un territorio de 222.154 km2. Limita   al norte con China y Rusia; al  este, separado por el Mar del Este, linda con Japón y al oeste  baña sus costas El mar Amarillo.

 

Mapa político de la península Coreana en la actualidad.
Capital de Corea del Norte: Pionyang
Capital de Corea del Sur: Seúl

 

Con la invasión japonesa a Manchuria (China) en 1931, la resistencia a la ocupación nipona en el territorio fue desarrollado mayoritariamente y dentro de la estructura del Partido Comunista Chino (PCCh)  por militantes coreanos,  bajo el mando de Kim Il Sung. Estos guerrilleros enfrentaron a los japoneses y sus aliados coreanos tránsfugas, que sirvieron obsecuentes a la  invasión nipona.
Los colaboracionistas coreanos, formaron parte luego en la conformación del estado de Corea del Sur; quedando ante los ojos de la resistencia, como traidores en “la defensa de la patria”.
Kim Il Sung, habría quedado en el ideario popular como el “héroe de la resistencia nacional coreana”, luego transformado en  dirigente que comandara los destinos de Corea del Norte.
Luego de la rendición de Japón (1945), poniendo fin a la segunda guerra mundial, entraron desde Manchuria  las fuerzas soviéticas (100.000 soldados, al mando del General Ivan Chistiacov)  quienes se hicieron  del control de todas las provincias coreanas desde el norte del paralelo 380, según lo acordado en Julio de 1945 en la Conferencia de Postdam y Yalta –  donde habían convenido repartirse entre los triunfantes aliados las posesiones de los países perdedores-. En este caso y, al sur del mencionado paralelo, quedaría EEUU como imperio de toda la región coreana con su ingreso de tropas el 8 de septiembre bajo el mando del General John Hodge, quien habría protestado por el hecho consumado en el norte.
Así mismo EEUU impulsó a  Syngman Rhee,  como candidato puesto en el gobierno militar y  líder nacionalista que propugnaba la separación de Corea –  enemigo acérrimo  a la unificación del país bajo acuerdo con los “comunistas”-, ganando las elecciones (1948)  supervisadas por Naciones Unidas, donde  se crea la conformación de la República de Corea del Sur; radicando su capital en Seúl. El mismo y bajo  paragua  estadounidense, comienza una feroz dictadura, reforzadas desde un grupo militar de instructores del propio ejército norteamericano comandado por Williams Roberts.
Ese mismo año, se establece  la República Democrática Popular (Corea del Norte) bajo la presidencia del líder Kim Il Sung, estableciendo su capital en Pyongyang. Adopta en principio una constitución idéntica a la de Bulgaria y de evidente corte stalinista. A finales de 1948, las tropas soviéticas evacúan el país, sin antes adiestrar y organizar al ejército popular de la nueva República del norte.
El 1 de octubre de 1949 con el triunfo del partido comunista chino bajo la dirección de Mao tse tung, conmueve el tablero geopolítico asiático. Josef  Stalin, manifiesta su agotamiento sobre la enorme batalla librada en su territorio ante la incursión nazi. También algunos reveses que abordaba al tener el cisma del gobierno de Tito, en Yugoslavia y, la fuerte advertencia que aún resonaba en sus oídos las bombas atómicas que EEUU habían arrojado sobre Japón. El jefe soviético no tenía intensiones de embarcarse en otra contienda en Asia. Sin embargo y alojados en una disputa que involucraba a ambos bandos, Kim Il Sung convence a Stalin de invadir el sur de Corea, con  la convicción de poder ser barridos los sureños en poco tiempo y retomar el control de la península en su totalidad bajo el ejido del dirigente norcoreano.

 

El 25 de junio de 1950, las tropas de Kim Il Sung invaden  Corea del Sur, llevando en forma impetuosa a estos últimos, a resistir   sobre un pequeño territorio en torno a Pusan, sobre el sur de la península. La reacción no se hizo esperar.  EEUU convoca al consejo de seguridad de la ONU consiguiendo ponerse al frente de un ejército multinacional que lograse contrarrestar la ofensiva de Corea del Norte. Norteamérica niega darle status a china en el consejo de seguridad, razón por la cual, el representante soviético no asiste a las reuniones del consejo, dejándole  a este organismo la oportunidad de dar  visado a la propuesta de Washington.
El ejército norteamericano, al mando del General Douglas Mac Arthur, contó con la presencia de soldados de 16 países y batallones de algunos  aliados, entre ellos europeos y periféricos como Turquía, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia, Etiopía, Sudáfrica y Colombia. Desembarcó en Inchon, lograró recuperar el terreno perdido y en Octubre, tomó la capital norcoreana de Pyongyang,  avanzando hasta lograr cruzar el río Yalu, en la frontera con China.
La República popular China sintiéndose amenazada, con sus tropas ingresó en territorio coreano haciendo retroceder al ejército de Mac Arthur en pocos meses. El 4 de Enero de 1951, las tropas norcoreanas con ayuda de China logran tomar Seúl. En ese momento, Mac Arthur, propone el bombardeo atómico sobre todo el norte de China. El congreso norteamericano reaccionó alarmado, previendo una reacción atómica desbordante con la URSS. El presidente Truman destituye a Mac Arthur y en su lugar queda el General Ridgway, quien logra retomar la capital surcoreana.
El gobierno de Moscú manifestó su intención de no intervenir en el conflicto proponiendo la coexistencia de dos sistemas diferentes en la península. El virtual “empate militar” o la imposibilidad de que ninguno de los bandos lograse una victoria definitiva, derivó en negociaciones que culminó, luego de la muerte de Stalin, en la firma de un armisticio en Panmunjong, en julio de 1953. En él se pactó la nueva línea de demarcación alrededor del paralelo 380. Este armisticio cesó el fuego, pero no la paz. Corea del Norte no admitió el tratado de paz mientras existiesen bases militares y 48.000 efectivos norteamericanos permanentes en Corea del Sur, considerando un peligro cierto de anexión por parte de EEUU y una prolongación de la ocupación norteamericana en Japón.
Un dato curioso sobre la firma del armisticio: el mismo fue refrendado por el Comando de Naciones Unidas, el Ejército de Liberación China y el Ejército Popular de Corea del Norte. Tanto EEUU como Corea del Sur, nunca suscribieron el armisticio, quedando técnicamente en guerra permanente.
Como una ironía fatal, todos estaban más o menos en la misma posición del inicio de la guerra, pero con un saldo abismal de muertos y la inauguración de la utilización de armas no-convencionales que lo propios norteamericanos comenzaron a experimentar. Baste recordar  las campañas aéreas estadounidenses contra Corea del Norte, donde  se realizaba rasantes el uso masivo de de bombas incendiarias de napalm, y armas bacteriológicas. De junio hasta fines de 1950, los B-29 descargaron sobre Corea 3.200.000 litros de Napalm. En solo 37 meses destruyeron íntegramente el país, medios de  subsistencia, fábricas, pueblos y aldeas, acabando con un tercio de la población norcoreana.
Las constantes amenazas y planes de utilización de bombas atómicas por parte de EEUU y militares de fuerte decisiones, pueden ser confirmadas en un especialista avezado en temas Coreano como, Bruce Cumings, quien nos narra con lujos de detalles las presiones ejercidas por el general Mac Arthur y las opiniones más atrevidas del presidente de entonces (Truman), sobre como destruir nuclearmente a Corea del Norte.
La moralidad y modalidad guerrera de los militares estadounidenses no deja lugar a dudas sobre sus intensiones en el empleo de armas nucleares en la contienda;  por suerte, nunca fue utilizada:

 

“En entrevistas publicadas luego de su muerte, MacArthur afirmaba tener un plan para ganar la guerra en diez días: “Yo hubiera lanzado unas treinta bombas atómicas (…) concentrando el ataque a lo largo de la frontera con Manchuria”. Luego habría llevado 500.000 soldados de China Nacionalista al Yalu, y “desparramado detrás de nosotros, desde el Mar de Japón hasta el Mar Amarillo, una línea de cobalto radioactivo (…) cuya duración de vida activa es de entre 60 y 120 años. Durante al menos 60 años no hubiera podido haber ninguna invasión terrestre de Corea del Norte”. MacArthur estaba seguro que los rusos no hubieran reaccionado ante esa estrategia extrema: “Mi plan era seguro”” (“El delirio atómico de MacArthur y LeMay”, http://www.insumisos.com/diplo/NODE/1707.HTM)

 

El balance final de víctimas de la confrontación,  ha sido aproximadamente (dependiendo de los distintos informes de entonces):
–    4.000.000  muertos; la mitad eran civiles
–    2.000.000  norcoreanos muertos; la mitad civiles
–    400.000   surcoreanos muertos
–    40.000 soldados norteamericano muertos

 

La investigadora, Eunsook  Yang, especialista en tema coreanos  afirma “(…) El Norte (Corea del norte) identificó al gobierno del sur (Corea del sur) como una administración marioneta de EEUU, y no consideró positivo promover una reconciliación seria con Seúl mientras este régimen fuera dependiente”.
Lejos de la propaganda occidental, el Gobierno  surcoreano liderado por Rhee a partir de 1948, con el consecuente desastre  económico, social y político luego de la guerra sufrida, estableció la Ley marcial y la Ley de Seguridad Nacional. Ambas herramientas, fueron frecuentemente utilizadas  por él y los distintos gobiernos que le sucedieron, con el firme objetivo de silenciar a partidos políticos opositores y mantener un gobierno  enérgicamente autocrático y por momentos fraudulentos.
Por su parte, en Corea del Norte bajo el líder, Kim Il Sung, adoptó para su régimen una variante del llamado “marxismo-leninismo”. Se basó en la “lucha de clases” y “tradición revolucionaria”. Ambos conceptos de interpretación bastante particular ya que, en los años 60’ y 70’, esta ideología derivó en  llamarse “Juche”, sosteniendo “una posición independiente” y una “actitud creativa”. Con esta guía se puso en práctica políticas de “auto-identificación en lo ideológico”, “independencia en lo político”, “auto-dependencia en lo económico” y “autoprotección en la defensa nacional”. Por ello, se lo consideró siempre al régimen norcoreano como aislacionista durante toda la guerra fría.
Más de una veintena de escaramuzas, de más o menos envergadura se desataron desde entonces hasta la actualidad entre ambos estados.
El 15 de junio de 2000, los líderes de ambos lados, Kim Dae Jung, por el Sur, y Kim Jong Il, por el Norte, mantuvieron un histórico encuentro cumbre en la capital norcoreana donde firmaron una declaración conjunta.
Entre los principales puntos figuraba la reconexión ferroviaria entre Surcorea – Norcorea y el reencuentro de los parientes distanciados.
El enclave de Panmunjom, junto con la presencia de los soldados estadounidenses, es una de las espinas clavadas en el corazón del pueblo coreano.

 

El acercamiento diplomático entre Corea del Norte y Estados Unidos apenas ha durado 7 años (1994-2001). Desde el inicio de la presidencia George W. Bush, la tendencia favorable se interrumpió de forma abrupta, cuando el entonces dirigente norcoreano, Kim Dae Jung visitó Washington en marzo del 2001, el presidente de EEUU lo evitó con brusquedad manifestando agresividad en sus declaraciones  hacia el estado de Corea del Norte.
El sucesor presidencial del estado de Corea del Sur, Roh Moo Huyn, comprometiéndose a continuar la política de acercamiento con los norcoreanos, efectúa en el año 2007 en la capital de Corea del Norte la segunda cumbre, donde consensuaron el diálogo de acuerdo de paz, desmilitarización en mar Amarillo y temas nucleares. Las elecciones inmediatas del 2007 en el Estado del sur de la península, dio un giro brusco  entre ambos países al ganar las elecciones el derechista, Lee Myong-Bak, significando un retroceso a la peor época de sus confrontaciones.
Luego del ataque a las Torres gemelas y ya, en el año 2002, Bush decide incluir en su Estrategia de Seguridad Nacional, el derecho a librar “guerras preventivas”, cuya retórica ha sido un aviso claro hacia el presidente norcoreano,  Kim Jong Il.
Cuando EEUU emprende la movilización de sus tropas invasoras hacia las fronteras de Irak, Corea del Norte, se prepara para defenderse de la única manera que considera que pueden interpretar los americanos. Se retira del tratado de no proliferación de armas nucleares y expulsa a los veedores internacionales (OIEA), anunciando  trabajos de recuperación de su combustible nuclear.

 

Según el analista Carlos García Tobón, “(…) De todos los misterios que suscita Corea del Norte, el menos recóndito es su obsesión el de tener armas nucleares, es casi una necesidad de supervivencia; mejor, una obligación. El asunto nuclear no es la causa del conflicto, es la consecuencia de una política norteamericana de aislamiento, contención, amenazas de una guerra “preventiva” y consideración del país como parte de los llamados “ejes del mal”.

 

Sobre los alardes armamentísticos de parte de los norcoreanos, Carlos G. Tobón, responde categóricamente “(…) No hay que ser un gran experto para resolver la pregunta: obviamente Corea del Norte ha aprendido de Bush y de la invasión a Irak y es que, no desarrollar armas de destrucción masivas no garantiza que no lo invadan. Es más, ha entendido que su mejor seguro ante una agresión en la forma de “guerra preventiva” una vez que te han catalogado como miembro del “eje del mal”, es de disponer de armas nucleares y misiles de largo alcance apuntando hacia EEUU y Japón, y cuanto más fuerte lo digas, mejor. Pretende hablarle al oído al sordo que no quiere oír, por eso lo hace en su mismo lenguaje: el de las armas. Pero la otra lección clara que se puede leer en este conflicto, es que Corea del Norte no quiere hablar con Corea del Sur ni con Japón preferencialmente, sabe que es hablando con Don Quijote y no con Rocinante, como se dirimirá el conflicto”.

 

Fuentes:
Eunsook  Yank, “Corea historia de un proceso de unificación”. Ed. Catarata. Año 2007.
Carlos García Tobón, “Corea del norte tiene derecho a existir bajo el cielo”. XIII congreso de ALADAA.
Atlas de “Le Monde Diplomatic”. Año 2006.

 

http://esiweb1a.esi.tsai.es/observatorio/dossierCompleto_e.htm?num_dossier=32

 

http://www.hapkidoeh.com/corea/paisajeygentes.htm

 

http://www.edicionnacional.com/es/articulo/6001/Una-frontera-de-la-Guerra-Fria-que-logro-mantenerse-en-el-siglo-XXI

  • Publicado el 17/03/2013 en

http://madrynahora.com.ar/?p=19387

 

 

 

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